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Rv: Tao

Publicado el 27 de Agosto, 2006, 14:31. en General.
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SEXUALIDAD
TAO
Introducción
El Taoísmo es una disciplina oriental que abarca todas las áreas de la vida y que básicamente es una forma para comprender la vida y vivirla mejor.
En China, tradicionalmente se manejan dos conceptos fundamentales sobre los que se fundamenta la mayoría de las filosofías orientales: el Yin y el Yang. El Taoísmo también se basa en estos preceptos y en un amor infinito a todo el universo.
El despilfarro y la destrucción no tienen cabida dentro del Taoísmo y debido a eso es que el taoísta logra una verdadera armonía con todo aquello que lo rodea.
Pero el Taoísmo no exige ningún sacrificio o renuncia para alcanzar dicha armonía, pues esto se opone totalmente a la idea de ese amor universal. Sólo es necesario relajarse y ser completamente natural. Así cualquier placer sea terrestre o espiritual es aceptable, siempre que no implique el sufrimiento.
Es decir, el masoquismo y el sadismo no se contemplan en esta filosofía.
De esta manera, el éxtasis -sea carnal o espiritual- es no sólo aceptable sino que es deseable, pues es por medio de éste que se logra la armonía total. Los placeres en el Taoísmo no están diferenciados entre el espíritu y el cuerpo, ni se comprenden como pecaminosos. El disfrute del arte y de la naturaleza son el camino hacia la unión cósmica con el Universo.
El taoísmo pues se ocupa de cualquier ámbito de la vida del ser humano, y la sexualidad y el amor son ámbitos que no se encuentran excluidos.
En los textos taoístas más antiguos ya se habla del sexo y del amor de pareja explícita y verazmente. Su aproximación no era lasciva, no tenía ningún rastro de malicia y tampoco se reprimían, pues ya desde ese entonces se había comprendido que la sexualidad y el amor son necesarios para la salud física y mental del ser humano, pues son como todo parte de la naturaleza.
Es debido a esto, que los grandes taoístas de la antigüedad empezaron a explorar las formas para alcanzar una sexualidad más satisfactoria tanto para el hombre como para la mujer.
La capacidad sexual se volvió uno de los grandes atractivos de una persona, más que su apariencia o su posición económica y entonces surgió una gran cantidad de literatura y representaciones eróticas para que la gente se instruyera y tuviera una mayor guía a la hora de enfrentarse a su sexualidad.
Así fue como la sexualidad quedó desprovista en su totalidad de malicia, pecado, culpa o represión, problemas tan comunes hoy en nuestras sociedades occidentales. El sexo era natural, y es más, era necesario para ser saludable y lucir más joven, así como para ser feliz y alcanzar la armonía.
Los puntos más importantes en los que el Tao del Sexo y del Amor difieren del acercamiento a la sexualidad occidental son la regulación de la eyaculación, la satisfacción plena de la mujer, y la diferencia entre orgasmo masculino y eyaculación.
La mayoría de estos puntos han empezado a ser retomados en Occidente por sexólogos y por feministas, pues han descubierto que implican una actitud más natural y por lo tanto una mayor satisfacción en la relación de pareja.
EL TAO DEL AMOR
 
En China se tuvo desde hace más de dos mil años la conciencia de que la sexualidad era una parte integral del ser humano.
Nunca tuvieron la visión de morbo, pornografía o culpa, y por lo tanto nunca hubo represión o conflictos internos que llevaran a patologías o complejos en ese campo, y por eso probablemente su desempeño sexual no sólo es satisfactorio si no que además es muy saludable, tanto física como psíquicamente.
Aunado a esta gran diferencia de mentalidad, existe también la diferencia de facto, pues la forma taoísta de hacer el amor es muy particular y casi desconocida en Occidente. Estas diferencias se centran por ejemplo en la regulación de la eyaculación, diferenciar el orgasmo masculino de la eyaculación, y darle una gran preponderancia a la satisfacción femenina.
La sexualidad era y es para el Oriente no sólo una forma de obtener placer. Estaba relacionada íntimamente con la salud, la belleza y la longevidad, rasgo que ha caracterizado a la cultura china por mucho tiempo. Así, con una perspectiva más poética que científica, los orientales han practicado el Arte Sexual por milenios, partiendo claro de los principios básicos del Tao.
Tal vez el primer libro que encierre preceptos del Tao es el Tao Te-king, escrito por Lao-tsé durante el siglo IV a.e.c. (antes de la era común). Su mensaje central es la armonía que debe existir entre todos los seres y el universo, para que podamos sobrevivir. El Tao es la fuerza infinita de la Naturaleza.
Expertos sexólogos han retomado en Occidente las teorías del Tao, tales como Masters, Johnson y Kinsey y además psicólogos de la talla de Jung también ha vuelto su mirada a Oriente para comprender mejor la sexualidad.
El control de la eyaculación por medio de técnicas como la presión o la interrupción son ambas formas que los orientales conocían en la antigüedad y no fue sino hasta hace unos treinta años que se empezó a hablar de tales técnicas para combatir dolencias como la eyaculación precoz.
Además, el Tao y la teorías sexuales modernas confluyen en el hecho de que el objetivo en la relación sexual no debe ser ni el orgasmo ni la eyaculación. Se trata de un proceso que hay que disfrutar paso a paso, y no es obligatoria su culminación en ese clímax. Aunque claro, en esto el Tao del Sexo va más allá porque indica que el objetivo es la salud mental y física tanto del hombre como de la mujer.
Otras similitudes entre las ancestrales teorías del Tao y las teorías modernas son las perspectivas que se tienen de la armonía y la felicidad. Grandes psiquiatras como Piaget y Spitz, y de nuevo Masters y Johnson han apuntado que el amor, la comunicación con los semejantes, el cariño y la comunicación son factores imprescindibles para el alcance de una alta calidad de vida y para tener la sensación de ser feliz.
Tal armonía se ve en el Tao como la existente entre el Yin y el Yang, y se aplica en el acto sexual, de manera que sin importar el cansancio, la energía o el tiempo que se tenga, se puede llevar a cabo una unión sexual satisfactoria que involucre un alto nivel de amor entre la pareja, por lo que el vínculo se verá fortalecido.
Para concluir diremos que el Tao del Amor es la base a partir de la cual los orientales asumen su sexualidad y buscan la armonía para lograr la longevidad y la salud tanto física como psíquica, de ahí que el coito sea tan importante y tan estudiado por los antiguo textos eróticos y médicos de la China antigua.
 
EL ELIXIR INTERIOR Y EL EXTERIOR
El taoísta empieza por aprender a relacionarse armónicamente con su entorno, a relajarse y a estar en paz con el medio ambiente.
Debido a esto, su vida se vuelve muy agradable y realmente la disfruta, por lo que el taoísta buscará la forma para ser longevo y tener tal disfrute durante el mayor tiempo posible. Como en la antigüedad muchos médicos chinos eran taoístas, los casos de longevidad son bastante frecuentes.
Dentro del taoísmo hay dos escuelas principales. Una se fundamenta en la existencia del elixir interior, y la otra cree fundamentalmente en el elixir exterior.
Los taoístas del elixir exterior buscaban la inmortalidad mediante métodos alquimistas con los que purificaban diversas pociones. Por otro lado, aquellos que creían en el elixir interior fundamentalmente que el secreto de la longevidad se encontraba dentro de cada ser humano.
El Tao del amor se ubica principalmente en el elixir interior, pues se basa más en emociones y sentimientos que brebajes o fórmulas químicas.
El elixir interior se relaciona -más que con cualquier otra cosa- con la mente. Así, el control de la eyaculación o la respiración correcta dependen ambas de la mente y de la inteligencia.
Pero quienes estudiaban el elixir interior no se quedaban ahí y exploraban en su interior en busca de una coordinación lo más perfecta posible entre el alma y el cuerpo, para lo que hacían diversos ejercicios.
Otro elemento que distinguía a quienes seguían esta tradición del elixir interior, era el ahorro de sustancias que normalmente se considerarían ridículos tales como el semen, o el sudor.
La excesiva transpiración indica para los taoístas del elixir interior falta de control y relajación y de hecho hoy en día ya hay médicos occidentales que coinciden con este criterio, pues piensan que un sudor copioso es señal de que se ha hecho demasiado ejercicio.
 
LAS CINCO SEÑALES DE LA MUJER
 
Según el Tao, la mujer da cinco señales mediante las cuales expresa su satisfacción durante el coito y la relación sexual en general.
El hombre debe estar versado en el Tao del Sexo para poder interpretar correctamente las señales de la mujer y así actuar de acuerdo con ellas.
La primera señal que da una mujer es que su cara se enrojece y sus orejas se ponen calientes. Esto indica que los pensamientos de deseo se han empezado a encender en su mente. Es en este momento, en que el hombre puede iniciar la cópula, eso sí cuidándose de no penetrar demasiado para no maltratar a la mujer, y a la vez debe estar pendiente de las demás señales.
La siguiente señal es que la nariz de la mujer se pone sudorosa y los pezones se le empiezan a endurecer. La lujuria ya está encendida en ella, y es en este momento en que la punta de jade (punta del órgano sexual masculino) puede avanzar por las profundidades del valle apropiado, es decir aproximadamente doce centímetros y no más profundo.
La tercera señal consiste en que la voz se torna más dulce y delicada, y al mismo tiempo se percibe en la garganta femenina cierta sequedad o ronquera. Esto apunta a un incremento de la lujuria. Los ojos de ella estarán cerrados, y la lengua se asomará, mientras ella jadea notablemente. Ahora sí, el hombre puede avanzar libremente con su tallo de jade, y poco a poco se irá alcanzando el éxtasis.
La siguiente señal es que la "bola roja" o vulva de la mujer estará completamente húmeda, su deseo alcanza un pico y no se detendrá en manar lubricante. El pico de jade del hombre debe alcanzar el "valle de dientes de agua de castaño" que se refiere a cinco centímetros de profundidad, y es cuando se aconseja que él utilice el método de moverse una vez hacia la derecha y una vez hacia la izquierda, alternando velocidades.
Por último, cuando el "loto dorado" -esto es el pie- se alce por encima de las caderas masculinas tratando de asir el cuerpo del hombre y fusionarse con él, el orgasmo se está aproximando. Así, la mujer rodeará con sus piernas la cintura del hombre, y asirá fuertemente la espalda y hombros masculinos en un abrazo. Su lengua se encontrará afuera totalmente. El hombre puede ahora profundizar con su tallo de jade hasta quince centímetros, y es cuando la mujer se encontrará totalmente satisfecha.
Además, hay diez indicaciones y cinco deseos que la mujer tiene y otorga para que el hombre sepa exactamente cómo y cuándo satisfacerla. Se hace la aclaración, que esto es sólo una guía y que las señales no necesariamente van a coincidir en la conducta de la mujer actual, pues hay que recordar que estas son conclusiones de estudios realizados hace miles de años, y en condiciones relativamente controladas por lo que es inevitable que existan variaciones.
CONCEPTOS BÁSICOS DEL TAO AMOROSO
 
El Tao del Amor y el Sexo se distingue de otras disciplinas sexuales desde sus conceptos básicos.
El Tao Amoroso es una práctica particular que se construye en torno a tres ideas fundamentales.
El primer fundamento en el que se basa el Tao Sexual parte del dominio de la eyaculación. Tal dominio debe partir de una correcta comprensión y análisis de las condiciones físicas y de la edad del hombre.
La búsqueda es que el hombre pueda satisfacer tanto su deseo como el de su compañera, por lo que mediante el aprendizaje del intervalo correcto de eyaculaciones, él es capaz de continuar el acto amoroso hasta que se requiera o incluso podrá reanudar una segunda sesión de placer.
El segundo principio consiste en la creencia de que la eyaculación no corresponde al momento de clímax o de mayor placer para el hombre. De esto depende la noción tan radicalmente diferente a lo que se ha creído en Occidente, de que el sexo no es sólo el momento de la eyaculación o del orgasmo.
Esto representa para el hombre que lo comprende una gran ventaja, pues no sólo encontrará más placeres, sino que no sentirá la presión u obligación de eyacular, por lo que le será más fácil controlar la emisión del semen y cumplir con el primer concepto.
El tercer pilar sobre el cual se erige el Tao Sexual es la importancia de la satisfacción femenina. Esto también es una revolución con respecto a la tradición occidental, que no contempla la satisfacción de la mujer como un punto importante y que más bien hizo de ésta por mucho tiempo un tabú.
Estas ideas fundamentales que servían a la antigua China y que aún hoy en día se practican, son los puntos centrales de la filosofía sexual y amorosa conocida como Tao Amoroso. Como resultado, los orientales no sólo lograron alcanzar una plenitud sexual traducida en actos sexuales prolongados y frecuentes, sino que obtuvieron a la vez una gran libertad sexual y verdadera naturalidad hacia cualquier tema relacionado con el sexo.
DIEZ INDICACIONES DE LA SATISFACCIÓN FEMENINA
 
Además de las cinco señales femeninas, hay diez indicaciones que la mujer da cuando está disfrutando del coito.
La primer señal consiste en que la mujer sujeta la espalda del hombre con las manos y la parte inferior de su cuerpo se encuentra en movimiento. Además, la lengua de ella sobresale y besa a su compañero. Así, queda claro que ella se encuentra o se siente fogosa.
La siguiente muestra que da la mujer de su placer es que su cuerpo se encuentra en posición supina, sus miembros se encuentran estirados y quietos, y su respiración por la nariz es muy fuerte. De esta forma, ella está expresando que desea que él siga adelante.
La tercera indicación de una gran satisfacción femenina es que las palmas de sus manos se abren para jugar con el martillo de jade masculino (órgano sexual del hombre) y le da vueltas, lo que muestra el gran deseo que ella siente hacia él.
El cuarto signo -mediante el cual ella dice que su excitación ha alcanzado un nivel altísimo- ocurre cuando ella parpadea y mueve las cejas muy seguido y su voz emite sonidos guturales o palabras alegres.
Cuando la mujer emplea sus dos manos para tomar su pie y abrir más su puerta de jade (órgano sexual femenino) se concreta la quinta indicación.
La mujer da la sexta indicación cuando su lengua sobresale de su boca como si estuviera dormida. Esto significa que desea que el empuje del martillo de jade de su compañero sea alternamente profundo y superficial.
Cuando la mujer está a punto de llegar a la marea del Yin (esto es momento del clímax), extiende sus pies y dedos y trata de retener el martillo de jade dentro de sí, y emite murmullos ahogados. Tal es la séptima indicación.
Seguidamente, la mujer contrae o tuerce violentamente su cintura, sonríe y empieza a transpirar, lo que es la octava indicación, la cual es muestra de que ella desea más por lo que su compañero debe esperar aún más para terminar.
Cuando la marea del Yin llega y el placer de la mujer ha aumentado considerablemente, ella sujeta con fuerza a su pareja y eso indica que su satisfacción no es total. Así, se presenta la novena indicación.
Por último, su cuerpo se encuentra cálido y sudoroso, y ella se relaja por completo. Esta es la décima indicación y señal de que ella ya está totalmente satisfecha.
Hay que aclarar que estos estudios antiguos eran análisis empíricos realizados por un observador, por lo que la sucesión de las indicaciones es relativa y lógicamente van a variar. Estas indicaciones al igual que las cinco señales deben interpretarse como una guía para conocer el comportamiento femenino en general, y no debe creerse que es una descripción de un caso particular.
De igual manera, es importante hacer la aclaración de que el Tao no contempla una descripción tan detallada del comportamiento del hombre durante la cópula, porque lo que el Tao buscaba, como se vio en los conceptos básicos, es la sublimación de la parte femenina durante el sexo, por lo que es ella y las señales que ella da lo que importa para que el hombre sepa cuando terminar.
CONSEJOS PARA CONTROLAR LA EYACULACIÓN
 
Aquellos hombres en edad adolescente o quienes han tenido poca experiencia sexual deben aprender a controlar su eyaculación.
Primero, el principiante debe estar poco excitado y no debe permitirse estar demasiado apasionado.
La compañera ideal para iniciarse en esta práctica es una mujer que no resulte demasiado atractiva para él y cuya puerta de jade esté más abierta que cerrada, pues le será más fácil dominarse a sí mismo.
La entrada que debe realizar el joven en el cuerpo de la mujer será más bien suave y lenta y la salida deberá ser más vigorosa.
El método idóneo para esta práctica es que el joven realice tres impulsos o entradas superficiales y uno profundo. Debe totalizar ochenta y un impulsos.
Si el hombre descubre que está empezando a excitarse demasiado, debe detener el empuje inmediatamente y retirar un poco el pico de jade, de manera que sólo se encuentre unos dos centímetros y medio dentro de la puerta de jade.
Seguidamente, debe esperar hasta que se haya apagado y una vez tranquilo, debe reiniciar los impulsos de la misma manera en que lo estaba haciendo, es decir tres impulsos superficiales y uno profundo. Esto se conoce como método cerrado, y es una de las técnicas que existen para controlar la eyaculación.
Después, el hombre debe aumentar el ritmo de las penetraciones. Ahora debe hacer cinco impulsos superficiales y uno profundo.
Por último deberá haber aumentado el ritmo a tal punto que estará haciendo nueve impulsos superficiales y uno profundo.
Este método es además un forma de alcanzar la paciencia necesaria para verdaderamente disfrutar el sexo y la vida, desde la perspectiva del Tao.
EL ÉXTASIS DEL AMOR
 
El éxtasis verdadero del amor ocurre cuando dos cuerpos y almas unidos se entrelazan y alcanzan el clímax juntos.
Según el Tao del Amor, el sexo y el amor son una unidad indivisible. No es que no se pueda tener sexo sin amor, pero éste no se compara -desde su perspectiva- a la sensación que produce la unión sexual cuando se realiza con la persona amada.
Al mismo tiempo, consideran que el amor sin sexo es un sentimiento enfermizo, que genera una gran frustración ya que carece de la armonía necesaria entre el Yin y el Yang, la cual brinda verdadera paz y serenidad en la vida.
La gran diferencia se evidencia por ejemplo en la masturbación, que en sí misma encierra un gran placer, pero una vez que se ha probado y experimentado en todos sus alcances el acto sexual con la persona amada, difícilmente alguien prefiere la masturbación.
La masturbación es puro sexo y por eso no es tan satisfactoria como el sexo que nace del amor. No tiene el calor, ni el sentimiento ni la comunicación que sí se dan cuando una pareja que se ama hace el amor.
De ahí, que el amor y el sexo deban ser una total comunión de ambos sexos, Yin y Yang. La forma ideal de lograr esto es mediante un acto sexual extático y poético. Intenso más que apasionado o rápido.
Por esto, el tacto, el olfato, el oído, la vista y el gusto (los sentidos) deben estar todos involucrados en el momento de hacer el amor, para disfrutar cada espacio de piel.
Tanto el hombre como la mujer necesitan ser elogiados en estos momentos, pues su vulnerabilidad es sorprendente. Hablar y escuchar debe ser parte de esa unión sexual. Mientras se habla y se escucha es más fácil concentrarse en el instante y así se evita pensar en la supuesta "obligación" de llegar al orgasmo o de tener la eyaculación.
Así, se logra una mayor relajación y por lo tanto un mayor disfrute erótico.
EL MÉTODO CERRADO
 
El método más antiguo para aprender a controlar la eyaculación es el método cerrado, que fue utilizado por los chinos de antaño y descrito por el taoísta Wu Hsien.
En los textos de sabiduría taoísta, se indica que sólo aquel que tenga la cualidad de tener gran paciencia será capaz de llevar a cabo este método, pues un hombre impaciente tardará al menos veinte días en comprenderlo y en poder aplicarlo a la perfección.
El objetivo principal de este método es que al mes de haberlo practicado, el precioso tesoro del hombre, o sea su ching o su semen, se encuentre totalmente a salvo y no se haya desperdiciado ni una gota.
El método cerrado tiene la gran ventaja sobre otras formas de tratar de controlar la eyaculación de que es realmente fácil y no requiere ni grandes habilidades del practicante ni tampoco un gran esfuerzo, pues la mima técnica tiene como consecuencia la detención de la excitación sexual y por lo tanto retrasa la eyaculación.
El modelo fundamental consiste en que el hombre realice tres impulsos superficiales y uno profundo primero. Esto se refiere a la forma en que penetra la puerta de jade de su compañera. Simultáneamente, el hombre deberá cerrar ambos ojos y la boca, y respirará profundo pero delicadamente por la nariz, hasta dejar de jadear.
En el momento en que se dé cuenta de que está a punto de perder el control, el hombre debe alzar su cintura con un movimiento rápido al mismo tiempo que retira su martillo de jade unos dos centímetros aproximadamente y permanecerá en esa posición.
En este momento, su respiración debe provenir del diafragma y debe ser profunda. Seguidamente, él debe contraer la parte inferior de su estómago como si estuviera conteniendo las ganas de orinar. Es necesario que su mente se ocupe únicamente de tener presente que su ching o semen es muy valioso y no debe dejarlo salir.
Tanto el hombre como la mujer necesitan ser elogiados en estos momentos, pues su vulnerabilidad es sorprendente. Hablar y escuchar debe ser parte de esa unión sexual. Mientras se habla y se escucha es más fácil concentrarse en el instante y así se evita pensar en la supuesta "obligación" de llegar al orgasmo o de tener la eyaculación. Cuando haya alcanzado la tranquilidad, estará listo para reiniciar la penetración.
El momento específico de la retirada es necesario que sea precisamente cuando empiece a estar muy excitado. si lo hace después es muy probable que no logre detener el fluir de su ching o que en el peor de los casos, éste se revierta en su vejiga o en los riñones. Por eso, en realidad es mejor correr el riesgo de que se haya retirado demasiado pronto a que demasiado tarde.
Lo bueno de este método es que el control de la eyaculación ocurre, pero el pico de jade nunca se cae por lo que el hombre está capacitado de practicar la unión del Yin y del Yang durante una gran cantidad de tiempo y podrá satisfacer a su compañera en todas sus necesidades sexuales.
La eyaculación o la emisión del ching debe permitirse hasta haber logrado un estimado de cinco mil empujes como mínimo (esto es, las penetraciones en la puerta de jade de la mujer).
TÉCNICA DE LA PRESIÓN
 
Los antiguos orientales tenían otra forma para controlar la eyaculación conocida como la técnica de la presión.
Esta técnica se puede utilizar en todas las posiciones y es el hombre el que la aplica sobre sí mismo. Con sus dedos izquierdos índice y medio oprimen el punto situado entre el escroto y el ano, durante tres o cuatro segundos.
Mientras hace esto, debe practicar una profunda inspiración. Una de las mayores ventajas de este método, es que el hombre no debe retirar su martillo de jade de la puerta de jade de la mujer, por lo que no habrá ninguna interrupción en el coito, ni tampoco habrá una disminución en la satisfacción de la mujer.
Así, la comunicación alcanzada en el maravilloso momento de la unión sexual, la comunicación entre la pareja no se romperá en ningún momento. Además, como es él el que realiza la técnica sobre sí mismo cuando lo crea necesario, no tiene que evidenciar ante la mujer sus momentos de debilidad, lo que muchos sin duda prefieren.
Existe otra técnica de la presión, más moderna, pero que resulta más complicada ya que es la mujer la que la debe aplicar sobre su compañero y además solo puede emplearse cuando la mujer se encuentra sobre el hombre.
El hombre debe avisar cuando está alcanzando el máximo nivel de excitación, para que ella misma retire el martillo de jade de su cuerpo y presione con sus dedos la zona del borde del glande durante tres o cuatro segundos.
La presión que ella ejerza debe ser delicada pero firme, para que la urgencia de eyacular desaparezca. En este caso, se pierde aproximada mente un 20% de eyaculación. Ambos deben esperar como treinta segundos, antes de reiniciar la unión, que debe ser liderada por la mujer. Ella se encarga de introducir de nuevo el martillo de jade en su puerta.
La mujer debe ser experimentada y saber como introducir el órgano sexual masculino con poca erección en su cuerpo, lo que a veces resulta difícil.
De igual forma, ella debe ser cuidadosa y ni siquiera permitir sonrisas o actitudes que puedan significar para él alguna burla, pues esto disminuirá todavía más la erección y él se sentirá muy mal.
MÁS SOBRE EYACULACIÓN
 
El control de la eyaculación es un tema que resulta fundamental para lograr la armonía entre el Yin y el Yang.
Y hay muchos temas relacionados que son importantes conocer para un mejor desempeño sexual y así lograr la ansiada armonía y la longevidad. Además, si se tiene un verdadero control la satisfacción alcanzada es ilimitada.
Cuando el hombre es experimentado, le resulta más fácil controlar la eyaculación que a un muchacho joven. El hombre mayor debe comprender que no es necesario eyacular cada vez que hace el amor, lo que resulta complicado, pues deberá enfrentar años de acondicionamiento, según el cual "no se es hombre si no se eyacula y ese tipo de prejuicios".
Lo bueno es que cuando lo logre, descubrirá que sin importar su edad, puede continuar teniendo una vida sexual activa y totalmente satisfactoria para él como para su compañera, y podrá hacer el amor más veces y durante más tiempo.
Ahora bien, como decíamos para el joven es más complicado llegar a dominar su eyaculación porque por su inexperiencia, la excitación y el deseo los domina. Esto hace que surja la famosa eyaculación precoz, pero no es nada que no tenga arreglo.
La frecuencia de las eyaculaciones es muy variable y depende más del sentido común que de otra cosa. Sin embargo, la edad es un factor fundamental y entre mayor sea el hombre deberá bajar su proporción de eyaculaciones con respecto a las veces que hace el amor.
Esto quiere decir que puede tener relaciones sexuales cuántas veces lo desee, pero sólo deberá permitirse eyacular como dos veces por semana a lo sumo. Esto porque es la forma de conservar la energía para lograr más salud y longevidad.
Esto como decíamos es una cuestión de sentido común. El hombre sabrá que después de eyacular, su energía disminuye y se sentirá más cansado. De ahí que si controla su eyaculación, pueda hacer el amor cuando quiera sin pensar en la fatiga que esto le podría causar sino tuviera en control su eyaculación.
La frecuencia de las eyaculaciones es muy particular y el mejor indicador es el cansancio que invade al hombre después de la unión sexual. Si se cansa mucho eyaculando tres veces por semana, entonces deberá reducir este ritmo hasta que se sienta realmente satisfecho, pero no acabado.
Para el hombre es muy beneficioso hacer el amor, no sólo por su salud y placer, sino que también para alimentarse de la energía Yin que posee la mujer y así alcanzar su equilibrio, pero debe hacerlo sin eyacular siempre para no perder el beneficio de la combinación entre su Yang y el Yin de su compañera.
Por eso, se recomienda que la cópula se concrete al menos una vez por día, sin necesidad claro está de eyacular cada vez. Esto provocará un mayor beneficio del Yin y el Yang para él y para su compañera.
Hay que advertir que cuando se empieza a practicar el control de la eyaculación se puede producir un dolor en el escroto, lo cual no es alarmante, aunque si el dolor perdura se recomienda la revisión médica. Ahora si ha pasado más de una semana sin que se produzca la eyaculación, y hay dolor o laxitud (imposibilidad de erección) es momento de permitir que ocurra, pues la presión puede indicar ya la necesidad física.
De igual manera, el exceso de eyaculación puede causar el mismo dolor o incluso la laxitud ya mencionada, por lo que se recomienda un término medio, es decir ni demasiada ni muy poca eyaculación.
LOS EMPUJES DEL AMOR
 
Los Taoístas el Amor identificaron diversas formas de penetración como Li T'ung Hsuan, quien describió seis estilos distintos en el siglo XVII.
Los taoístas creían que la penetración debía ser estudiada a fondo, pues dependía de la forma en que ésta se realizara, el éxito de la relación sexual y por lo tanto el alcance de la armonía tan ansiada entre el Yin y el Yang.
En realidad, en la antigüedad, quienes estudiaban el Tao veían en la cópula un acto casi mágico de obtener electricidad, era una especia de alquimia secreta que había que aprender a desarrollar de la mejor forma. De ahí, que se dedicaran a estudiar incluso los movimientos que el hombre y la mujer realizan durante el coito.
El médico Li T'ung Hsuan -ya mencionado anteriormente- escribió su libro T'ung Hsuan Tsu, en el cual una gran parte de los capítulos se dedican a este tema, que quedó ampliamente descrito en seis estilos diferentes.
El primer tipo de penetración ocurre cuando el pico de jade (órgano sexual masculino) presiona en movimiento de lanzadera, es decir, hacia adelante y hacia atrás. Este movimiento era el que se utilizaba para extraer el jade de las piedras.
Otra forma consiste en que el pico de jade empuje hacia la sustancia de jade (órgano sexual femenino) y se dirija hacia el valle dorado (clítoris).
También el hombre puede emplear su pico de jade como una mano de almirez en un mortero, y empujar contra el valle dorado únicamente. Este es el tercer estilo.
El cuarto estilo consiste en que el hombre mueva su pico de jade adentro y afuera de la sustancia de jade, pero de manera que roce con una fuerza sutil los lados internos de la vulva, es decir con movimientos de izquierda a derecha.
Una quinta forma de realizar la penetración es que el hombre excave con su pico de jade dentro de la vulva, con impulsos cortos adelante y atrás, como si se estuviera preparando la tierra para cultivar.
El sexto y último estilo es una opresión fuerte e íntima entre el pico de jade y la puerta de jade (entrada de la vulva), como si fueran dos furiosos torrentes.
De igual forma, es importante la profundidad a la que se realice la penetración y el ritmo con que ésta se haga, así como la cantidad de empujes necesarios. Por supuesto, que esta precisión no es rigurosa y en realidad es una guía para que la relación sea más satisfactoria, pero no quiere decir que haya que seguirla al pie de la letra.
De esta manera, los taoístas de la antigüedad hablaban de realizar mil empujes con el pico de jade, para que así la mujer estuviera verdaderamente satisfecha, y el hombre alcanzara el máximo de su placer.
AUMENTO DE LA POTENCIA MASCULINA
 
El Aumento de la potencia masculina hace no sólo que la mujer tenga un mayor placer durante la cópula, sino que también incrementa el disfrute masculino.
Para los taoístas, el aumento de la potencia sexual masculina depende por un lado del control de la eyaculación, de la cantidad de penetraciones como ya se ha visto en otras ocasiones, pero también depende del estilo de las penetraciones.
No hace falta aclarar que la cantidad de empujes del amor que se realicen durante una unión sexual no es exacta, pues el acto sexual no es tan mecánico como para que los involucrados cuenten o usen un reloj para medir la cantidad de movimientos que realizan. El Tao habla de estas cantidades sólo para ejemplificar las posibles capacidades sexuales que tenemos todos los seres humanos.
Por ejemplo, según los taoístas antiguos es totalmente plausible que la cópula pueda durar con facilidad una hora y media o más, y realizar más de mil penetraciones. Por supuesto, que esto se encuentra supeditado a muchos otros factores como la relación emotiva que exista entre la pareja, la pasión que ambos sientan el uno por el otro, el nivel de confianza y de seguridad que se inspiren, y la apertura mental necesaria.
Por otro lado, no se trata de una competencia en la que la pareja intentará romper marcas de duración o de placer, pues al final lo que importa es la espontaneidad y el placer que cada uno experimente según sus deseos, necesidades y capacidades, que varían en todas las personas.
La flexibilidad, naturalidad y espontaneidad de la unión sexual son elementos fundamentales para el éxito de ésta y para que tanto el hombre como la mujer sientan el máximo de su placer.
Además, como decíamos, cada persona tiene sus propios niveles de deseo, y condiciones especiales que lo disminuyen o lo aumentan. El estrés, la alimentación, y muchos otros factores interfieren en el desempeño que se tenga a la hora de la cópula.
El tao del amor bien practicado facilita la comunión en la pareja y permite que exista entre ambos una mayor compenetración, lo que aumenta las posibilidades de una relación sexual más satisfactoria.
Esto ocurre porque el hombre que practica el Tao es capaz no sólo de controlar su eyaculación, sino de conocer más a fondo los deseos de su compañera, y de esta manera, saber exactamente cual debe ser su comportamiento para una total satisfacción de la mujer, lo que implica a la vez, su propia satisfacción, ya que una de las mayores frustraciones masculinas es no poder saciar el deseo de su compañera.
De esta manera, el Tao del Amor y el Sexo -gracias a que aumenta la potencia sexual masculina- posibilita que la pareja se compenetre y que sus deseos se hallen sintonizados para que así se logre la armonía tan buscada y tan necesaria para una relación sexual verdaderamente placentera.
 
PROFUNDIDADES DE LA PENETRACIÓN
 
La regulación de la profundidad de la penetración es fundamental para que la pareja alcance el máximo de su placer y pueda quedar totalmente satisfecha.
En el Tao del Sexo esto se explica mediante un diálogo que sostuvo el emperador Huang Ti y su consejera taoísta Su Nu. Ella le enseña los secretos de la sexualidad a su señor para que éste encuentre el camino de la armonía y la longevidad.
Su diálogo a este respecto particular se inicia con la insistencia en la atención que debe prestarse al atesoramiento del semen o ching, el cual no debe emitirse a la ligera. Después, el hombre debe empezar por frotar su manos para calentarlas y luego tomar su pico de jade y hacer un empuje superficial en el valle de jade de la mujer. Después, puede optar empuje profundo.
La penetración no debe ser según estos consejos ni muy rápida ni muy lenta, y es lógico que en el momento de la penetración se deben tomar las precauciones necesarias y asegurarse de la excitación de la mujer para que ella no sea lastimada.
Ahora bien, la penetración puede tener diversos niveles de profundidad que dependen fundamentalmente de las profundidades de la vagina las cuales están tipificadas en ocho valles distintos.
Aunque suena increíble, estos distintos valles están medidos en centímetros.
De esta manera, el primer valle el cual es llamado cuerdas de laúd, corresponde a dos centímetros hacia adentro de la vulva.
El segundo valle es conocido como dientes de castaño de agua. La profundidad de este valle es de cinco centímetros hacia el interior del valle de jade de la mujer.
El tercero se llama pequeña corriente con una profundidad de siete centímetros y medio.
El cuarto valle se conoce con el nombre de perla negra que posee una profundidad de diez centímetros.
El quinto valle es llamado valle apropiado, y ya corresponde a una profundidad de doce centímetros y medio.
La Cámara profunda es el nombre que recibe el sexto valle, el cual se alcanza a la profundidad de quince centímetros hacia el interior de la vagina.
La Puerta interior es el séptimo valle que se aplica a la profundidad de diecisiete centímetros.
El octavo y último nivel de profundidad es el llamado Polo Norte con la máxima profundidad de veinte centímetros.
Uno de los métodos más comunes de penetración según se dice en el diálogo del emperador y su consejera es el de realizar nueve empujes superficiales y uno profundo. Los empujes (penetraciones) deben estar sincronizados con la respiración.
Se considera un empuje superficial a aquel que se ubica entre las cuerdas de laúd y la perla negra, es decir de dos centímetros hasta los diez centímetros. La penetración profunda, por su parte abarca desde pequeña corriente hasta valle apropiado es decir entre los siete centímetros y doce centímetros y medio.
Esto de las profundidades depende del gusto de la pareja, pero se recomienda que no sea demasiado superficial puesto que difícilmente la pareja sentirá algo, ni tampoco demasiado profunda pues es posible que se lastimen.
Por último, diremos que como todo en el sexo la profundidad y la penetración son inmensurables y esto es sólo una especie de guía más poética que otra cosa para provocar un coito de mayor disfrute para ambos involucrados sin que existan recetas posibles que indiquen cuál es la mejor forma de hacer el amor.
MÉTODOS Y GIMNASIA SEXUAL
 
Aunque hay diversos métodos de penetración, el preferido por los antiguos maestros del Tao del Amor y el Sexo es el de una penetración profunda y nueve superficiales.
Este método genera una gran armonía y provoca el máximo placer en la mujer y el hombre, por lo que es comprensible que sea el método más adecuado según el Tao.
No obstante, hay muchas combinaciones de la profundidad de la penetración, como por ejemplo tres empujes superficiales y uno profundo, o cinco superficiales y uno profundo.
Así, la pareja tiene muchas opciones y puede elegir la que se acomode mejor a sus deseos y a los de su pareja, pero siempre es necesario recordar independientemente de la elección tomada, que tanto ella como él deben recibir el máximo de placer.
Lo anterior se logra en gran parte si el hombre tiene el suficiente control sobre sí mismo para que sus eyaculaciones no sean demasiado seguidas o rápidas.
Cuando se habla de estos empujes y de los métodos taoístas, en Occidente se rechazan de primera entrada porque se cree que le resta naturalidad o espontaneidad.
Sin embargo, es simplemente porque no comprenden que si se siguen estos métodos el placer es garantizado.
Hoy en día en que se hace ejercicios para mantenerse en forma es tal vez más comprensible, pues el sexo es en realidad un ejercicio más que nos permite estar más saludables, vivir mejor y estar más estables emocionalmente.
Si se piensa de esta manera, ya no suena tan ridículo hablar de mil o dos mil empujes, siguiendo un método de nueve superficiales y uno profundo, por ejemplo, pues no sólo se ejercita el cuerpo, se fortalece el corazón, y se mejora la circulación como con cualquier disciplina física, sino que además se tiene gran placer y se aumenta el vínculo existente entre la pareja, por lo que más que gimnasia sexual, practicar el sexo es una gimnasia para el corazòn
POSICIONES AMATORIAS
 
Después de haber logrado el control de la eyaculación, se hace necesario el cambio de posiciones para no caer en la rutina.
La posición ideal para cada pareja varía, por lo que es labor de ésta buscar la que le sea más cómoda y conveniente.
Claramente, lograr esta comunicación y entendimiento requiere de varios encuentros sexuales, pues difícilmente ocurrirá la primera vez.
Los antiguos chinos opinaban que esta búsqueda le agregaba interés y placer a la relación sexual, pues compenetra a la pareja, permite un mayor conocimiento mutuo, y un aumento del vínculo existente.
Si bien, existe en el Tao y en la mayoría de las prácticas sexuales una guía de diversas posiciones, es claro que una pareja no debe sentirse obligado a realizarlas tal y como se describen, pues no está diseñada para su caso particular.
Por esto, se recomienda que las guías sean entendidas como eso nada más, y que cada pareja busque con creatividad las posturas que les resultan más cómodas. La guía puede funcionar como un elemento de inspiración, pero nunca debe ser tomado como un manual que haya que imitar, porque además se pierde la naturalidad del acto sexual.
La primera posición -sin que esto signifique alguna jerarquía- es la del varón encima.
Entre sus variaciones podemos mencionar las siguientes. El hombre puede sostenerse sobre la mujer con sus manos. También puede apoyarse en los codos.
De igual forma, puede utilizar sus manos y brazos para sujetar la parte inferior de las caderas de su compañera.
Otra opción es que sujete la parte media de las caderas de la mujer. Puede, sujetar los pechos femeninos con sus manos o sujetarla por los hombros, con la mano izquierda en su hombro derecho, y con la derecha en el izquierdo.
Asimismo, puede apoyarse con los codos, y con sus brazos sostener a la mujer por la espalda y hombros. Esta postura permite el íntimo contacto desde la cabeza hasta los pies. En este caso, cuando el hombre realiza un empuje impulsa a la mujer por los hombros para ganar impulso. Esta postura a su vez tiene variaciones, que radican en si la mujer cierra sus piernas, las abre o si las cruza por encima del cuerpo del hombre.
El hombre puede sostener a la mujer a la distancia de su brazo, y realizar las penetraciones sólo con movimientos de cadera. La mujer puede cerrar las piernas rectas y apretarlas.
La mujer puede abrir sus piernas ampliamente. Esto se recomienda para las mujeres que poseen una vagina profunda y los hombres que tienen un pene de largo mediano.
Si la mujer está sumamente excitada, se recomienda que el hombre sujete las piernas de la mujer con los hombros, pues permite penetraciones muy profundas..
 
VARIACIONES DE LA POSICIÓN CON LA MUJER ENCIMA
 
La postura de la mujer encima se asume como semejante a que la mujer fuera montada a caballo, es decir que se coloque sobre su compañero con las piernas dobladas.
Sin embargo, esta posición tiene más posibilidades de las que se cree o incluso de las que normalmente se intentan poner en práctica.
Una de esas variaciones es que la mujer se coloque sobre su compañero, mientras sus piernas se encuentran totalmente abiertas, pero la posición y la sensación cambiará de forma radical, si más bien la mujer cierra sus piernas estrechamente.
En esta posición, puede haber un empuje por parte de la mujer, pero lo más recomendable es que gire con un movimiento lento sobre su compañero sin que se produzca una separación y se mantenga así un íntimo contacto.
Además, la mujer puede estar erguida o totalmente sobre su compañero con sus pechos en contacto con el pecho de él y besándolo constantemente.
Otra forma de aprovechar esta posición, es que la mujer desde la posición semejante a la cabalgadura, se de vuelta y quede de espaldas al rostro de su compañero y de frente a sus pies, que puede tener efectos muy interesantes.
Para mejorar el rendimiento y que la posición sea lo más satisfactoria posible, se aconseja que el hombre ayude a su compañera con los movimientos de cadera, de tal manera que él la tome de sus caderas y la levante y la baje para que se produzca la fricción, o sino puede tomarla del talle.
Pero, independientemente de dónde la sujete, puede ayudarla a empujar o ayudarla a tirar.
Por otro lado, el hombre también puede colaborar a bajar a su compañera si la toma de los hombros.
PENETRACIÓN POSTERIOR
 
Hay cuatro posiciones básicas en el Tao: El varón encima, la mujer encima, el hombre y la mujer en posición frontal pero reclinados de costado y la penetración posterior.
Esta penetración posterior que es la cuarta postura no debe confundirse con la penetración anal, en la que el hombre no penetra la puerta de jade (la vagina) sino que el ano, lo cual no se considera una práctica taoísta por exigir una higiene especial.
Esta posición se refiere a que el hombre introduce su martillo de jade (pene) en la puerta de jade (vagina), pero lo hace desde atrás, por lo que la mujer está de espaldas hacia su compañero.
Esta posición también tiene variantes como las demás posturas y produce tanto o más placer que las otras, depende del gusto de la pareja.
La primera de esas variantes es que tanto el hombre como la mujer se coloquen sobre el costado, pero la mujer debe darle la espalda a su compañero.
La segunda variante es que el hombre se coloque sobre la espalda de la mujer que yace boca a bajo y tiene sus piernas abiertas.
Otra posibilidad que ofrece esta postura es que la mujer se arrodille encima de la cama y el hombre se coloca tras ella, pero de pie en el suelo.
De igual forma, el hombre puede sentarse en un silla o en la cama, y la mujer por su parte, se sienta sobre su compañero dándole la espalda, permitiendo la penetración.
La última de las variantes más corrientes de esta postura es que la mujer de pie se apoye contra cualquier objeto fijo como un mueble o la pared, y el hombre se mantiene erguido y la penetra.
Esta postura tiene muchas más posibilidades que la pareja puede descubrir por sí misma si lo desea.
Es importante recordar que si por costumbre o facilidad, la mujer pueda alcanzar sólo el orgasmo provocado por estimulación del clítoris, será necesario que ella o su compañero estimulen el clítoris durante el coito posterior con la mano.
 
LOS BESOS ERÓTICOS
 
Aunque por algún tiempo se creyó que los chinos no se besaban, hoy sabemos que eso no es así, pero si consideran el acto de besar como muy íntimo.
Los besos son para los chinos parte fundamental de su contacto sexual. El Tao indica que los besos eróticos y apasionados liberan esencias fundamentales para mantener la armonía del Yin y el Yang.
La importancia de los besos en el Tao es similar a la del coito y es que mediante ellos, tanto el hombre como la mujer se benefician de la armonía del Yin y el Yang, pues así beben mútuamente sus jades fluidos o saliva. El cunnilingus y la fellatio (sexo oral) se consideran como besos orales genitales, que sin duda son un método eficaz para lograr la excitación de la pareja necesaria para una unión sexual satisfactoria.
Otra forma de beso erótico que contempla el Tao del Amor son los besos en los pechos y pezones de las mujeres, pues es común que debido a una conexión entre la vulva y la zona erógena pectoral, el beso en esta área genere la lubricación necesaria en la mujer.
Según Wu Hsien, maestro antiguo del Tao del amor, hay tres clases de besos o picos como él los llama y los describe en su ensayo "La libación de los tres picos".
El beso más elevado se llama "pico del loto rojo" en una clara referencia a los labios. Su libación se denomina "jade primaveral" surge de dos orificios situados debajo de la lengua de la mujer. es transparente y resulta muy beneficiosa para el hombre. Este beso implica que el hombre al besar a la mujer succiona el líquido que se encuentra debajo de la lengua de su compañera.
El otro beso es conocido como "los dos picos gemelos" nombre que es una metáfora de los pechos femeninos. Su libación es llamada "nieve blanca" y procede de los pezones de la mujer. Es de color blanco y su sabor es dulce. Se considera beneficioso no sólo para el hombre, pues si la mujer lo bebe se fortalece su circulación y se regulan sus ciclos menstruales. Su cuerpo y su alma estarán relajados y será feliz. Además, afecta ditectamente la producción de líquidos en su boca o "manantial florido" y en su vulva o "puerta oscura". Esta libación se considera de mayor beneficio cuando la mujer no ha dado a luz y no ha secretado leche.
El tercer tipo de beso se denomina "pico del hongo púrpura" o "caverna del tigre blanco" o "puerta oscura". Su libación se conoce como "flor lunar" y se alberga en el útero o "palacio del Yin".
La puerta de este palacio está por lo general cerrada y se abre únicamente cuando la mujer se encuentra muy a gusto, con su rostro enrojecido y su voz convertida en un murmullo.
El hombre entonces debe aprovechar y retirar su pico de jade (pene) aproximadamente dos centímetros y medio, pero sin detener los empujes y besar al mismo tiempo la boca y los pezones de la mujer.
 
VENTAJAS DE LOS BESOS ERÓTICOS
 
Los besos eróticos constituyen una parte fundamental del contacto sexual de una pareja, expresan cariño y deseo y además fortalecen el vínculo existente.
Por ello, aprender a besar y sacar el mayor provecho de los besos eróticos resulta más que una práctica placentera, y se vuelve un fin en si mismo con consecuencias maravillosas insospechable.
El acto de besar no es tan complejo como el acto sexual y exige menos de nosotros, aún cuando puede ser tan o más gratificante que éste, pues no presenta problemas de eyaculación precoz, impotencia, falta de lubricación, inhibición del deseo y represiones culturales o psicológicas que impiden el verdadero disfrute de la unión sexual.
Aunque en nuestra cultura, el beso no es más que un simple gesto de cariño, va más allá y el Tao del Amor lo sabe y lo explora como una preocupación verdaderamente significativa y genuina en aras de alcanzar no sólo la satisfacción, sino la compenetración ideal entre la pareja.
Sin duda, cualquiera puede experimentar y encontrar la diferencia entre un sencillo contacto labial que puede hasta ser insípido e insignificante y un beso profundo y apasionado. De hecho, existen mujeres (especialmente las practicantes del Tao) que pueden alcanzar un verdadero orgasmo por medio únicamente del beso adecuado.
Los taoístas interpretan estos besos eróticos como una inspirada revelación y la idea es que en la pareja se aumente la frecuencia de estos besos eróticos, ya que son sanos en todo sentido y además sumamente placenteros.
Sin embargo, para dar y experimentar el beso erótico más apasionado y enloquecedor se hace necesario saber cómo emplear los labios, la lengua y la boca para que ambas partes se eleven en este máximo momento íntimo.
Por ello, es importante recordar que la boca es análoga en erotismo al martillo de jade (pene) y a la puerta de jade (vulva) y que la región fronteriza entre la piel y las membranas mucosas se caracteriza por ser altamente sensitiva, y que la sensibilidad provocada puede verse potenciada por los movimientos constantes de la lengua, siempre que no sean demasiado rápidos o que provoquen sensación de ahogo en la contraparte.
La ventaja con respecto a los órganos genitales es que nuestra boca, labios y lengua responden a movimientos totalmente voluntarios, mientras que los primeros pertenecen a músculos involuntarios que no siempre podemos controlar, lo que nos permite besar hasta saciarnos y no hasta que "el cuerpo aguante".
Además, el coito como tal exige un gran esfuerzo físico, y por su parte los besos eróticos no, de tal manera que aunque estemos totalmente rendidos podemos enfrascarnos en una larga sesión de besos que sea erótica, íntima, tierna, comunicativa... en fin, maravillosa.
CONSEJOS PARA LOS BESOS ERÓTICOS
 
La pareja debe prestar especial atención a los besos eróticos para que su vida sexual sea totalmente satisfactoria, por lo que damos una serie de consejos para que éstos alcancen su máximo potencial.
Lo más importante es relajar bien los músculos de la cara y especialmente los que corresponden a la boca y labios. El relajamiento de la boca y la lengua posibilita un contacto delicioso entre los labios y se podrá sentir en su totalidad lo que los besos pueden provocar en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu.
Si existe tensión en alguna parte de la boca o de la cara, se pierde gran parte de la sensibilidad propia de la zona, y en vez de lograr un acoplamiento íntimo y cómodo con el otro, se genera una especie de lucha nada placentera.
El contacto entonces se vuelve pobre, se genera un vacío entre las dos bocas y el beso pierde toda posibilidad de generar sensaciones eróticas.
Por otro lado, no puede olvidarse que para lograr un contacto más íntimo mantener un espacio lo más reducido posible en la boca de ambos, y besar lo más profundo que se pueda resulta infalible para obtener un placer exquisito.
De igual forma, hay que tomar en cuenta que en un beso erótico intervienen todos los sentidos, por lo que hay que tener especial cuidado con la higiene personal y la salud.
El mal aliento conocido como halitosis es el mayor enemigo de los besos eróticos, y generalmente refleja dolencias más serias como problemas estomacales, afecciones en la boca, senos óseos paranasales, entre otros. Para tratarlo, es mejor recurrir a un médico y seguir sus indicaciones así como averiguar la razón por la cual existe, que disfrazarlo con enjuagues bucales.
Además, siempre que vaya a haber un encuentro con la persona amada o con quien será la próxima conquista se recomienda prestar especial atención a la higiene tanto bucal como corporal, pues los olores provocados por ciertas comidas como el ajo o la cebolla se vuelven repulsivos.
Esto cobra importancia para los besos eróticos debido a que se requiere que en un beso apasionado ambos participantes succionen los labios y la lengua del otro, así como que se produzca un intercambio de fluidos (saliva), de otra manera no existirá toda la satisfacción que un beso así puede proporcionar.
En los besos de este tipo, los dientes forman también parte integral, ya que a veces resulta un toque especial mordisquear suavemente los labios del otro o su lengua, aunque los mordiscos como tales tienen más efecto en el cuello, los hombros o las ojeras.
Por último, debe recordarse que además de proporcionar placer, los besos profundos son la mejor arma para producir un verdadero e irrompible vínculo entre la pareja, y que no sólo se pueden dar besos profundos en la boca, sino que en todo el cuerpo.
¡Así que es hora de experimentar!
 
 



Norberto Litvinoff
Lic en Psicologia//Lic en Sociologia-Sexologo
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