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tratamiento de las dificultades de excitación

Publicado el 31 de Marzo, 2006, 17:45. en General.
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Tratamiento de las dificultades de excitación


Pautas básicas a tener en cuenta para tratar las dificultades de
excitación en la mujer.

Uno de los efectos inadvertidos de la revolución sexual ha sido la idea
de que el sexo es una prueba de suficiencia del individuo. Este punto
de vista hace hincapié en la rapidez y magnitud de las respuestas
físicas, a la vez que deja de lado el aspecto sentimental de la ecuación
sexual. No es de extrañar, entonces, que las mujeres que no se excitan en
las relaciones sexuales con tanta rapidez como sus compañeros tiendan a
considerarse personas con deficiencias o inhibiciones. A menudo, sin
embargo, el problema reside más en sus propias expectativas y estructura
mental que en su respuesta física como tal.

Dejando aun lado los problemas físicos específicos que podrían
menoscabar la excitación sexual, tal vez lo más notable del sexo sea la forma
automática y carente de esfuerzo en que puede convertirse si no éstá
bloqueado por factores externos. Dado que una gran parte del
funcionamiento sexual implica respuestas reflejas sobre las cuales la persona no
tiene control alguno, esto no debería ser una sorpresa muy grande. Por
dicha razón, fomentar la excitación sexual es con frecuencia más una
cuestión de identificar los obstáculos que le impiden tener lugar de modo
espontáneo, que de confeccionar una receta para conseguir la excitación
instantánea.

He aquí algunas sugerencias para ayudar a las mujeres a identificar los
obstáculos comunes de la excitación sexual y tratarlós.

1. No se cierre a su potencial erótico mediante profecías negativas. El
sexo es tanto un estado de ánimo como un conjunto de respuestas
físicas. Creer que no va a haber ningún placer ni atractivo en una experiencia
sexual no sólo limita su entusiasmo sino que incluso cambia la
sensibilidad de su cuerpo, de forma que a las caricias, los besos u otros actos
de ternura no se les permite registrar sus mensajes sensoriales en el
cerebro. Dado que el sexo placentero depende en parte de los efectos
acumulativos, sinergéticos de dichos mensajes -dé forma muy parecida a
como se, construye una sinfonía con millares de notas individuales y
armonías mezcladas-, obstruir su conciencia a las sensaciones sensuales,
séxuales, táctiles y de otra clase, imposibilita casi inevitablemente que
el sexo sea una experiencia positiva.
Evitar dichas profecías fatales y permitirse ser receptivo/a a lo que
suceda no significa que tenga que ser salvajemente apasionado/a ni estar
del humor preciso: es una cuestión de ser participativa; en lugar de
autocrítica, con el fin de que pueda concentrarse en su percepción
sensorial y permitirse experimentar, todo él abanico de sensaciones físicas y
emocionales que tienen lugar durante un encuentro sexual.

2. Si hay algo en sus relaciones sexuales que no le hace sentir bien,
corríjalo. Quizás el problema es que su pareja precipita las cosas. O
que sus caricias son demasiado fuertes o leves. Tal vez sus encuentros
sexuales siempre parecen tener lugar a las once de la noche, cuando usted
está tan cansada que, ya le resulta bastante difícil cepillarse los
dientes y meterse en la cama. Esta letanía de problemas, que podría
ampliarse con centenares de otros ejemplos similares, provoca en muchas
mujeres la sensación de que el sexo no promete mucho. Sin embargo, un hecho
clave del que hay que darse cuenta es que éstos no son obstáculos
insalvables: existen defectos de comportamiento, menores, cada uno de los
cuales tiene una solución simple y directa. Pero enco:ntrar soluciones no
es algo que sucederá de forma mágica. Para hallar soluciones necesita
empezar por la identificación de cuáles son los problemas o dónde están,
dividir estos problemas en las partes que los componen, y luego abordar
la cuestión de qué podría hacerse para cambiar las cosas. A veces, el
proceso de realizar un cambio -casi cualquier cambio- funcionará de
inmediato, y otras hará falta una serie de intentos para dar con la
combinación de cambios adecuada. Pero darse una oportunidad de hacer las cosas
de modo diferente, con la colaboración de su compañero, le convierte en
una agente más activa del desarrollo de sus opciones, lo cual puede
ayudarle a considerar el sexo más «agradable para el usuario» de lo que le
había parecido antes.

3. Muchos problemas de la excitación sexual son resultado de la
tendencia a pensar en exceso y tocar demasiado poco. Pensar en el sexo puede
ser excitante para muchas mujeres. Pero pensar en el sexo mientras la
relación sexual está teniendo lugar, también puede arrastrar a las
inujeres a negativas valoraciones de sí mismas: «¿Me he depilado hoy las
pierna? ¿Tal vez debería haberme duchado otra vez? ¿Estoy´ excitándome ya?
¿Estoy, excitándolo a él? ¿Estoy apresurándome otra vez? ¿Estamos
entregados el uno al otro? ¿Qué voy a hacer si él quiere sexo oral?». Como
ya hemos dicho, esto lleva a la mujer al papel de espectadora,
inhibiendo inintencionadamente sus propias respuestas. Una forma de combatir la
tendencia a pensar demasiado (o a demorarse en pensamientos ansiosos)
es entregarse a las sensaciones y a la acción del encuentro
sensual/sexual. Una buena manera de hacer esto es concentrarse en una parte
específica del cuerpo de su compañero y perderse en las sensaciones de
acariciarlo, tocarlo o abrazarlo, apartando así la atención de su propia
respuesta.

4. Recurra a fantasías para poner en marcha su excitación, o para
imprimirle impulso una vez comenzada. Muchas mujeres que están habituadas a
recurrir a fantasías sexuales mientras se masturban, dudan de hacerlo
cuando están con un compañero por temor a que esto sea impropio o
inmaduro, o a que de alguna forma las distraiga de la naturareza
interpersonal de la experiencia. Pero evitar la fantasía de hecho las coloca (a
ellas y a sus compañeros) en desventaja: sin este estímulo de costumbre,
tanto las respuestas físicas como emocionales pueden languidecer. No hay
nada malo en recurrir a fantasías. Las fantasías pueden ayudar a una
mujer a entrar en un ánimo particularmente sexual así como a intensificar
y acelerar su excitación. Puesto que la fantasía puede ayudar a las
mujeres a responder mejor con sus amantes, y dado que la mayorla de los
hombres están habituados a recurrir ellos mismas a las fantasías, no es
de extrañar que la mayor parte de las varones no pongan objeción alguna
a esta práctica. (Si una mujer se siente psicológicamente incómoda por
fantasear sobre temas sexuales con un desconocido, o con su antiguo
novio de la época de estudiante, o con una estrella del cine, por lo
general puede sentirse muy segura si fantasea  sobre el sexo con su
compañero actual.)

5. Haga hincapié en el carácter lúdico del sexo en lugar de convertirlo
en una tarea. Muchas mujeres con problemas de excitación recuerdan
haberse excitado con gran facilidad cuando eran adolescentes que se
besuqueaban y acariciaban con los novios en el asiento trasero del coche. Esto
probablemente no era un suceso accidental ligado a las hormonas o a la
inocencia sexual adolescente; es más probable que refleje el hecho de
que a esa edad ellas experimentaban el sexo más como un encuentro
lúdico, impredecible, que como una tarea.
Los adultos suelen tomarse las cosas más en serio que los adolescentes,
pero en lo concerniente al sexo esto puede representar una desventaja.
Recobrar el aspecto lúdico, exploratorio del sexo, puede ayudar a
mitigar las ansiedades de actuación y restablecer esa sensación de diversión
y aventura entre los integrantes de la pareja.

6. No tenga miedo de experimentar con diferentes clases de
astirnulacióu sensual. Muchas mujeres con problemas de excitación se concentran tan
atentamente en sus dificultades que pierden de vista ciertos aspectos
básicos del placer. Un problema común es que la excesiva similitud de
las prácticas sexuales no sólo conduce al aburrimiento, sino que con
frecuencia activa una sensación de déja vu que hace que una mujer de por
inútil un encuentro antes de haber entrado siquiera en él. Otro aspecto
de este problema es que muchas mujeres son reticentes a la
experimentación en el terreno sexual, porque piensan que si una vez probaron una
cosa y no les gustó, eso significa que siempre reaccionarán del mismo modo
ante esa actividad. Nada podría estar más lejos de la verdad. La
experimentación puede adoptar muchas formas diferentes. Prueben varias
posiciones para acariciarse. A veces, si la mujer se coloca encima de su
compañero sin ningún intento de coito, esto abre nuevos territorios para
experimentar las caricias y los besos. Prueben la exploración mutua del
cuerpo con los labios y la lengua en lugar de con los dedos, haciéndolo
de una forma que realce el lado sensual de este acto en lugar de
intentar producir una respuesta concreta.

Inicien el encuentro sensual cuando ambos estén aún completa o
parcialmente vestidos. Una vez más, el objetivo de la experimentación es el
descubrimiento. Podrían sorprenderse por la forma en que los sencillos
cambios producen sensaciones nuevas o diferentes. 

Las mujeres con dificultades de excitación (aunque con un deseo sexual
normal) que se encuentren con que las sugerencias ofrecidas hasta ahora
les son de poca ayuda, deberían considerar la consulta con un terapeuta
sexual para realizar una posterior evaluación y obtener recomendaciones
de tratamiento individualizado, en especial si su problema parece
relacionado con miedos al sexo, desagrado ante actos sexuales o ansiedades
recurrentes profundamente arraigadas. En general, sugerimos que si una
mujer está en una relación de larga duración, la pareja debería buscar
unida dicha ayuda.
fuente: aprendosexo

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