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Sexualidad humana-Ultimas noticias sobre sexualidad humana.

Publicado el 13 de Febrero, 2006, 20:51. en General.
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9/2/2006

Sexualidad humana
Ultimas noticias sobre sexualidad humana.
Como suele suceder en estos días de febrero, la sección Psicología
levanta todas las represiones y brinda una actualización sobre temas
sexuales que propiciará la felicidad de sus lectoras y lectores.

(Página 12)

Grupo escultórico erótico ptolomeico. Museo de Brooklyn.

Por Leon Gindin *

En la clásica investigación de SHERE HITE (Informe sobre sexualidad
femenina, P&J, Madrid, 1978), no hubo mención espontánea de que
sintieran que el tamaño del pene era importante para el goce. MASTER
Y JOHNSON (Respuesta sexual humana) afirman que toda la sensibilidad
vaginal está en el tercio externo y por lo tanto el tamaño no tiene
importancia para conseguir el orgasmo femenino. Sin embargo, en una
encuesta realizada entre mujeres, alumnas y egresadas de los cursos
de sexología y educadores sexuales de Cetis, en la Argentina, se
encontró lo contrario. Más del 60 por ciento de las encuestadas,
todas ellas formadas en sexología, afirmaron que el pene más grande
era muy importante para el goce. La mayoría de ellas se refería a un
“buen diámetro” como un hecho fundamental.

Muchos hombres se quejan de que la vagina es demasiado holgada para
su pene y eso no les proporciona goce. La experiencia clínica parece
demostrar que algo de razón tienen. El pene necesita ser estimulado
por la fricción de la vagina. Por otro lado, se sabe que ésta tiene
una asombrosa capacidad para distenderse y reducirse a fin de
acomodarse a todos los tamaños de pene y así ofrecer grados similares
de fricción. Pero la realidad es a veces contraria a esta información.
Hay muchas mujeres que no han ejercitado sus músculos vaginales o
están muy excitadas y lubricadas, y en estos casos el varón siente
durante la penetración que su pene “baila” dentro de la vagina, y eso
le produce molestias. Muchas mujeres saben que con sólo cerrar
fuertemente las piernas o contraer los músculos vaginales logran el
objetivo de hacer sentir al pene el roce de las paredes vaginales,
sentir ellas más roce y, por ende, mayor placer.

JOYA DEL SISTEMA

Los científicos han descubierto que el clítoris mide casi diez
centímetros. El botón encapuchado que asoma discretamente entre los
labios de la vagina es la punta de un enorme iceberg embutido en el
cuerpo de la mujer. MASTERS Y JOHNSON habían advertido que el
clítoris no es un bosquejo, sino un órgano tan complejo como su
homólogo peneano. Los cuerpos cavernosos y esponjosos, su inervación,
su vascularización y su reacción a los estímulos eróticos se
corresponden punto a punto en los dos órganos sexuales.

El clítoris tiene sólo un propósito: permitirles a las mujeres
obtener placer sexual. Es tan importante a una mujer como lo es un
pene a un hombre. Está formado por los mismos tejidos que el pene, y
en su mayor parte funciona igual que éste. Aunque el clítoris
promedio es mucho más pequeño que el pene, es de señalar que algunos
son tan grandes como un pene pequeño, lo cual hace a algunas mujeres
sentirse incómodas.

El clítoris consta de cabeza o glande y eje o cuerpo. La única
parte visible del clítoris es el glande, el cual está rodeado por una
terminación de los labios menores que constituye el prepucio o
capuchón. La longitud del clítoris visible es menor de dos
centímetros y medio, aunque varía en distintas mujeres. El glande del
clítoris es la zona más sensible y mide cinco milímetros de diámetro.

El glande del clítoris, protuberancia de alta sensibilidad, es sin
duda la joya de la corona del sistema clitoridiano. Tiene entre 6000
y 8000 terminaciones nerviosas sensoriales, más que cualquier otra
estructura del cuerpo humano masculino o femenino (un número
equivalente a cuatro veces las terminaciones nerviosas sensoriales
del glande del pene). Y tiene una única finalidad: el placer.

En varones y mujeres, la sangre que invade los genitales es
liberada en una densa red de venas, llamada plexo venoso, por los
espasmos orgásmicos: la sangre también penetra en el clítoris, que
sufre un aumento de tamaño igual que el resto de los genitales. Pero,
según algunos anatomistas, como no hay en el clítoris un plexo venoso
concentrado, la sangre escurre con mayor facilidad, lo cual
explicaría la capacidad femenina de experimentar orgasmos múltiples.
No existiendo una fuga tan explosiva de la sangre del clítoris para
drenar la de los tejidos eréctiles, el clítoris se vuelve a hinchar
rápidamente, permitiendo el segundo, el décimo o enésimo orgasmo.

“CÚRVELO HACIA ARRIBA”

El punto G fue descrito en 1950. Posteriormente, investigadores
norteamericanos exploraron a cientos de mujeres para llegar a las
siguientes conclusiones: existe en el interior de la vagina un lugar
extremadamente sensible a la presión; dicho lugar se halla situado en
la pared anterior, a unos tres centímetros de la abertura; cuando se
estimula adecuadamente, este punto se dilata y da lugar al orgasmo en
muchas mujeres.

En el momento del orgasmo, algunas mujeres emiten a través de la
uretra un líquido químicamente similar al de la eyaculación masculina
pero que no contiene espermatozoides. En la creencia de que están
orinando, experimentan turbación, lo cual constituye una de las
razones por las cuales muchas han aprendido a reprimir el orgasmo.

Sin embargo, hasta la fecha resulta imposible afirmar qué
porcentaje de mujeres tienen respuesta orgásmica con estimulación del
punto G y qué porcentaje de ellas son capaces de esta emisión de
fluido, con qué frecuencia y bajo qué condiciones. Además, en los
trabajos de FRANCISCO CABELLO se ha llegado a demostrar, mediante
enzimo y radioinmunoanálisis, la existencia de antígeno prostático
específico en la orina postorgásmica en el 75 por ciento de las
mujeres estudiadas.

Para ubicar el punto G, introduzca el dedo en la vagina unos dos
centímetros. Cúrvelo hacia arriba y adelante. Apóyelo suavemente, y
estimule de una forma rítmica, modificando el ritmo y la zona
ligeramente según el resultado obtenido. Este tipo de caricia, al
acelerar o enlentecer, aumentar o reducir la presión, puede hacer
variar el grado de excitación de la mujer.

Se recomienda que las manos estén limpias y las uñas cortadas, y no
estaría de más utilizar un poco de lubricante a fin de hacer las
caricias más suaves.

PLATAFORMA

A los 30 o 40 segundos de comenzado el estímulo sexual, puede
aparecer la lubricación vaginal. El clítoris crece y aumenta aún más
cuando la estimulación es directa o en sus zonas cercanas. Toda la
vulva se congestiona de sangre y aumenta de tamaño. La vagina se
alarga y se ensancha hasta incrementar más de un tercio su tamaño.
También el útero crece y modifica su posición a fin de permitir una
mayor elongación de la vagina. Si sigue la excitación, el clítoris,
que está hinchado y agrandado, se esconde profundamente dentro de su
prepucio. El tercio externo de la vagina se llena cada vez más de
sangre. Esto es la plataforma orgásmica, señal de orgasmo inminente.

Entretanto, las reacciones extragenitales consisten en una tensión
generalizada en todos los músculos del cuerpo. Durante esta fase los
pezones se ponen turgentes y erectos, y su estímulo es muy
placentero. Aumentan la frecuencia cardíaca y el ritmo respiratorio.

La cantidad de sangre requerida por los genitales femeninos para
estar en condiciones de tener orgasmos es casi diez veces superior a
los 70 mililitros que en el varón se requieren para lograr una
erección. En consecuencia, el llenado de sangre de estas estructuras
requiere tiempos más prolongados que en el hombre.

El orgasmo de la mujer es la contracción de músculos para expulsar
y redistribuir la sangre congestionada en la pelvis. Cuando ésta no
se elimina pueden producirse inflamaciones pelvianas similares al
dolor testicular de los varones al excitarse sin tener orgasmo.

Si la estimulación ha sido eficaz, aparece el reflejo orgásmico: es
el momento en que los músculos que rodean la entrada de la vagina y la
plataforma orgásmica entran en acción. De manera involuntaria, todos
los músculos perineales comienzan a contraerse rítmicamente cada 0,8
segundos, con un total de 7 u 8 contracciones, y la mujer queda
atrapada en su respuesta orgásmica.

En general, no está consciente de sus movimientos físicos; el
cuerpo femenino es involucrado en su totalidad. El clítoris permanece
retraído y no es visible, quedando situado debajo de su capuchón
durante el orgasmo. El útero se contrae, de la misma manera que el
resto del aparato genital.

Después del orgasmo, si la estimulación sexual no continúa, casi
todos los órganos y tejidos femeninos regresan a su estado de reposo.
Sin embargo, si la estimulación continúa o se reanuda, la mujer puede
volver a encontrar un nuevo ciclo de respuesta sexual y nuevos
orgasmos, a diferencia del hombre, que tiene un período refractario
en el cual no entran nuevos estímulos. Esta es la posibilidad
multiorgásmica de la mujer.

USADO ES MEJOR

En cuanto al rol de las hormonas en el deseo sexual, sabemos que la
testosterona tiene un efecto positivo sobre centros cerebrales
vinculados con la libido. De todos modos, dichos centros están
conectados con la totalidad del cerebro, de donde se deduce que
cualquier acontecimiento en otras esferas influye sobre la
posibilidad de aparición de nuestros impulsos eróticos y deseo
sexual. Existe algo especial en la mirada deseante que tiene que ver
con la aparición de neurotransmisores de tipo adrenérgico. Un hombre
deseante clavará la mirada, sus pupilas se dilatarán, su tono de voz
cambiará levemente y una tensión recorrerá sus músculos,
especialmente los pelvianos.

La ausencia o disminución de la testosterona también tiene su
correlato físico: depresión muscular, tristeza y especialmente falta
de iniciativa en lo sexual. La existencia de miedos o fobias sexuales
garantiza la no existencia del deseo sexual en presencia del objeto
que produce los miedos.

El “síndrome del viudo” se observa con frecuencia en hombres que
enviudan luego de muchos años de un buen matrimonio. Muchas veces, la
larga enfermedad de la compañera y el duelo posterior a su
fallecimiento hacen que este señor se abstenga de cualquier forma de
satisfacción sexual durante unos dos años, y a veces más. Luego de
ese período de duelo, cuando decide intentar una relación sexual con
una nueva compañera, ve con horror, en repetidos intentos, que ya no
responde.

Resulta importante para la continuidad de una buena vida sexual que
ésta no sea interrumpida por largos períodos. “La función hace al
órgano”, dice la fisiología. En estos casos, a la falta de actividad
sexual durante largos períodos se une el hecho de que se trata de una
nueva compañera, un modo de dar y recibir estímulos que no conocía.
Hemos visto en muchos casos que impotencias por “falta de uso” se
convierten en impotencias orgánicas.

MÁS VALE CALVO

Hay básicamente cinco grupos de fármacos que pueden alterar el
funcionamiento sexual masculino:

- Los antihipertensivos y bloqueantes alfa y beta: la mayoría de
las drogas que se usan para el tratamiento de la hipertensión
arterial y algunos diuréticos tienen un efecto negativo sobre el
deseo sexual y la erección masculina.

- Los psicotrópicos: muchos de estos medicamentos que se usan en
psiquiatría tienen un efecto negativo sobre la sexualidad. Son de
particular mención los psicofármacos mayores, como las fenotiacinas y
el haloperidol. También algunos antidepresivos pueden actuar
negativamente.

- Los sedantes: el alcohol y los barbitúricos.

- Los antiandrógenos: sustancias que bloquean el efecto de la
testosterona sobre el cerebro y así reducen la respuesta sexual.

- Algunos antiprostáticos.

También hemos encontrado que ciertas lociones que se usan para
aumentar el crecimiento del cabello en las personas calvas están
hechas con placenta o directamente de hormonas femeninas. Muchas
veces, estas hormonas se absorben por la piel y su ingreso en el
cuerpo provoca trastornos sexuales –impotencia– y feminización
–aumento del tamaño de las mamillas–.

La mayor parte de los fármacos señalados sólo producen efectos
negativos sobre la sexualidad en determinadas dosis y de acuerdo con
la duración del tratamiento, y esos efectos suelen ser reversibles.
Pero a veces, por ansiedad y desinformación, una impotencia
medicamentosa reversible no cede al suprimir la medicación: la
ansiedad por los fracasos sucesivos que produjo el medicamento generó
una disfunción sexual de origen psicológico.

* Fragmentos de La nueva sexualidad del varón, de reciente aparición
(Ed. Norma).

EXPLORADO DESDE LA ANTIGÜEDADPor L. G.

El sexo anal no es una práctica sexual exclusivamente gay; ha sido
explorado desde la Antigüedad por personas de ambos sexos. Hoy en
día, hay mujeres y también hombres (homosexuales o no) que confiesan
disfrutar del sexo anal. Según algunos estudios sexológicos, en la
sociedad occidental cada vez hay más parejas que ven en el coito anal
una manera como cualquier otra de disfrutar del sexo, siendo para
ellos una alternativa válida al vaginal o al oral.

El sexo anal puede ser un acto excitante y audaz. El ano es una
parte muy sensible sexualmente. Pero es muy importante realizarlo
respetando reglas de higiene, sino podría resultar desagradable e
incluso dañino.

Hombres y mujeres heterosexuales disfrutan frecuentemente con
diversos tipos de masajes anales. Para realizarlo se requiere
altísima confianza mutua, buena lubricación del pene y de la zona
anal. Y, de parte del varón, capacidad de comunicación y paciencia
para evitar brusquedades. En el caso del que penetra, no puede
moverse tan reciamente como podría hacerlo durante el coito vaginal.
Se corren riesgos de dañar tejidos rectales y anales.

Como el ano, al igual que la vagina, tiene terminaciones nerviosas
sensibles, su estimulación en ambos sexos produce placer. Aunque el
recto no está diseñado para el sexo, puede soportar encuentros
sexuales sin sufrir daños si la práctica es delicada. Si los dos
componentes de la pareja gozan, el sexo anal es un acontecimiento
especial. Con buena creatividad, ambos pueden quedar satisfechos.

“¿ME DAS UNA AYUDITA?”Por L. G.

También llamadas “juguetes sexuales” o “sex aids”, las ayudas
sexuales, como los vibradores o penes artificiales, se utilizan
principalmente para estimular la zona genital o sus alrededores con
el propósito de incrementar el placer sexual. En los Estados Unidos,
el uso de vibradores, objetos en forma de pene, lociones y cremas
especiales es común en gran parte de la población. No tienen por qué
utilizarse en forma permanente, ni siempre el mismo instrumento. En
general, se escoge qué instrumento utilizar de acuerdo con el
contexto y el tipo de placer que se desea dar o recibir.

El usar ayudas sexuales o rechazarlas no es signo ni de excesiva
libertad ni de mojigatería. Lo que cuenta es de qué manera son
empleadas dentro de la relación: cuando añaden variedad y placer,
enriquecen la sexualidad; si se usan para tapar conflictos, es mejor
que la pareja investigue la causa de ello.

***

Clarín 10.02.06
DE SEXO NO SE HABLA:

Los especialistas aseguran que las parejas no dialogan acerca de su
propia sexualidad. Las parejas suelen hablar muy poco sobre sus
necesidades, búsquedas, placeres y dificultades en sus relaciones
sexuales. Esta situación se da en las relaciones ocasionales y en las
estables, y de igual modo en adolescentes, jóvenes y maduros.

En la cama, la comunicación está en el cuerpo y cuando aparece la
palabra suele ser parte de un juego erótico que busca estimular la
excitación. La pregunta que indaga en el otro sobre las sensaciones y
las expectativas suele estar ausente, algo que a veces se vive como
parte de la naturaleza misma del encuentro sexual, donde todo se dijo
de otra manera.

Ese silencio verbal oculta o revela una dificultad para abordar
aspectos más íntimos de la relación que van desde los métodos para
cuidarse hasta cuestiones vinculadas al placer o al displacer. "Es
muy difícil hablar de las relaciones sexuales adentro de la pareja,
las únicas frases que podés encontrar son las de la cama, que están
acotadas a la palabra estimulante, a la fantasía puesta en lo que
ocurre allí; después no se habla - dice la psicoanalista PATRICIA
MALANCA-. La pregunta simple ‘¿cómo estás?’ a los 20 años no está y a
los 40 está reprimida. Tampoco se pregunta qué te gusta o qué querés
que te haga. Aunque haya actualmente una hipercomunicación, en ese
punto quizá nunca podamos avanzar, porque tiene que ver con tocar lo
real, que es lo más 'animal' y la palabra quizá no pueda alcanzarlo".
Malanca agrega que muchas veces se habla de otras parejas porque no se
puede hablar de sí mismos.

La ginecóloga ALICIA FIGUEROA, del Centro Latinomaericano Salud y
Mujer, coincidió en que se habla poco de la sexualidad en la pareja.
"Hay una intimidad física, corporal, pero no afectiva, no se habla de
placer, de necesidades, de expectativas, de gustos o preferencias, a
veces ni siquiera se habla de cómo se van a cuidar, es como que da
vergüenza hacer una pregunta íntima", dice. Y agrega: "La gente
intenta informarse a solas y sigue construyendo una fantasía con
respecto a las expectativas del otro, donde proyecta lo propio. En
parejas de mucho tiempo hay más intimidad y se ha ganado confianza
para hablar del placer, pero sigue habiendo un bloqueo para hablar de
las dificultades, como por ejemplo, la falta de deseo o de orgasmo; de
eso no se habla con la pareja".

En la adolescencia también se habla muy poco sobre la propia
sexualidad. "El tema del placer, las necesidades del uno y del otro
casi nunca se hablan, los adolescentes priorizan la acción sobre la
reflexión y de pronto se encuentran teniendo relaciones sin hablar
nada, ni siquiera del método anticonceptivo- expresa la trabajadora y
educadora social, MARÍA JOSÉ FACCINI, integrante del Programa de
Adolescencia del Hospital de Clínicas de la Ciudad de Buenos Aires-.
En el trabajo que realizamos tanto con adolescentes como con adultos
jóvenes vemos que el tema del placer, del orgasmo y de las
necesidades sexuales de cada uno, no se transmite entre ellos.
Todavía se da esto de que las mujeres no dicen nada sobre su
sexualidad y los hombres poco. Ellos están muy preocupados en la
cantidad de relaciones sexuales y no saben como está la persona de al
lado".

Las relaciones de corta duración son muy frecuentes en la
actualidad y eso dificulta una mayor intimidad con la palabra. "Es el
aquí y ahora, y si vemos los lugares donde los adolescentes mantienen
relaciones sexuales, boliches, parques, frente a otros, apurados por
si llegan los padres, entonces en ese marco no es posible hablar del
placer, ni buscarlo, ni pensar en el otro", dice Faccini.

“¿Qué es el clítoris?”, “¿Las mujeres fingen el orgasmo?” son
algunas de las inquietudes que plantean muchos adolescentes varones
cuando acceden a los centros de información telefónica sobre
sexualidad, buscando resolver sus dudas sobre el género opuesto a
través de un tercero, y no con la chica que tienen al lado.

En tanto, las mujeres también plantean interrogantes y dicen que
los varones se creen que todo lo saben y que sólo se preocupan por su
propio placer. ALICIA FIGUEROA, ginecóloga del Centro Latinomaericano
Salud y Mujer (Celsam) destacó, al referirse a los adolescentes, que
"los chicos consumen mucha información sobre sexualidad de Internet,
de los medios, y después piensan en probar distintas alternativas a
la relación sexual vaginal, a pesar de que aún no han experimentado
casi nada de las relaciones más simples".

Para la especialista, la clave es que hay un exceso de información
y de erotización y una ausencia de educación. Una de las preguntas
más frecuentes es: "¿Lo que me pasa a mí es normal?".

En la línea telefónica gratuita del Celsam donde se reciben
preguntas sobre salud y sexualidad, se advierte la inquietud por
informarse, desde los 11 años en adelante. Así es como se recibieron
entre el 2004 y 2005, 3.231 llamados, que en un 90 POR CIENTO
correspondieron a mujeres. De esas consultas, el 0.7 por ciento fue
realizado por chicos de entre 11 y 13 años, el 33.2, por adolescentes
de 14 a 20 y el 37.6 por ciento, por jóvenes de 21 a 30 años.

Los especialistas del Celsam entienden que el uso del teléfono como
medio de comunicación les resulta más accesible y seguro debido al
anonimato. "Para un adolescente resulta difícil acceder a un servicio
de salud si no lo hacen junto con sus padres. A su vez, desconocen que
existe la Ley de Salud Reproductiva la cual contempla la posibilidad
de que consulten en hospitales o centros de salud, a partir de los 14
años sin necesidad de ser acompañados por un mayor", afirma el Celsam
en un estudio sobre adolescencia.


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IntraMail - www.intramed.net



Norberto Litvinoff
Lic en Psicologia//Lic en Sociologia-Sexologo
www.sexologicamente.com.ar
http://www.buenasiembra.com.ar
http://www.buenasiembra.net
http://www.launion.com.ar/columnas/litvinoff/index.htm
http://eyaculacionprecoz.zoomblog.com
http://spaholistico.zoomblog.com/
http://spaces.msn.com/members/SEXUALIDADTANTRICA/
Norberto.Litvinoff@gmail.com


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